Descarga el logo, conviértelo a SVG y abre el resultado en un editor. La conversión crea formas editables; no corrige la ortografía ni decide cómo debería ser el diseño.
Usa el logo, no una presentación
Elige una imagen plana y de frente. Una taza, pared o tarjeta añade sombras, textura y perspectiva al resultado. Anota antes los puntos sobrantes o bordes desiguales y vuelve a comprobarlos después.
El ejemplo del zorro
Lo creamos con IA para demostrar la conversión; no es un logo de un cliente. Compara cara, cola y huecos pequeños. El SVG no tiene retoques manuales.

Revisa cada letra
Las letras se convierten en formas, no en texto que puedas reescribir. Revisa el nombre y recréalo con la fuente correcta cuando sea posible. Guarda la versión de texto editable; si la imprenta pide contornos, haz otra copia.
Antes de usarlo
- Selecciona una forma y cambia su color en la aplicación de destino.
- Míralo al tamaño pequeño de la web: ¿se lee el nombre y se reconoce el símbolo?
- Prueba fondos claros y oscuros para detectar recuadros o bordes pálidos.
- Para impresión, confirma formato, medidas y color.
Si usas Figma, también puedes revisar su función de convertir imágenes en vectores. Guarda siempre el original y el SVG corregido: cambiar el formato no arregla un error de diseño.

